Eloísa Latorre: dos décadas conectando

energía, educación y comunidad.

En medio de los paisajes donde se alzan las torres a alta tensión de energía eléctrica, nació una idea que transformó la manera en que una empresa se relaciona con las comunidades: convertir una estructura metálica en un personaje lleno de vida, capaz de enseñar, inspirar y proteger. Así surgió en 2005 Eloísa Latorre, la voz que conecta la energía con el conocimiento y el corazón de miles de niños y niñas.

De una torre a una voz colectiva: la historia que une energía, pedagogía y comunidad

Uno de los elementos que permite reconocer la transmisión de energía eléctrica en las distintas regiones del país, son las torres. Es por ello que hace ya 20 años, se dio vida a Eloísa Latorre, la gran protagonista que permitió que las personas vecinas a la infraestructura eléctrica conocieran sobre cómo la energía conecta y beneficia a la comunidad, fomentando el respeto y conciencia sobre su importancia para el desarrollo del país.

La iniciativa surgió a partir de un grupo conformado por linieros, ingenieros y asistentes de subestaciones, quienes, al observar las dificultades que enfrentan niños y niñas para acceder a la educación, durante sus labores de mantenimiento y operación de líneas de transmisión, decidieron unir esfuerzos. Así, organizaron la recolección de material educativo para distribuirlo en diversas regiones.

Esta iniciativa de entrega de material educativo se fue incorporando como una práctica empresarial, apoyada por los directivos y en la que Eloísa Latorre comenzó a jugar un papel fundamental como puente entre la educación y la seguridad en el kit educativo (morral, cuadernos, lápices, colores, etc). Así Eloísa, una torre que habla, sonríe y enseña, comenzó a llevar mensajes pedagógicos a través de los asistentes, ingenieros de líneas y personal del equipo ambiental y social de la empresa, sobre el uso responsable de la energía y el cuidado del entorno a quienes viven cerca de la infraestructura, centrado en los niños y niñas cercanos a vecinos de las subestaciones de energía eléctrica.

Los amigos que amplían la historia

Con el tiempo, Eloísa empezó a estar acompañada de otros personajes que permitieron su incursión en el mundo audiovisual. Para ello, nacieron personajes como Rayo, cuya cola fue “afectada” por este fenómeno natural al que debe su nombre; DinaMo, una mezcla entre familias de Colombia y Japón y que representa la fuerza y la innovación; Juan, un chico inquieto por aprender sobre todos los temas, en especial de la energía porque su papá, Pedro Corrientes, es un liniero enamorado de su trabajo y habla del tema de mayor interés de Juan. Estos personajes comenzaron a ser parte de una etapa de expansión del programa, cuando se incorporaron videos animados y contenidos digitales para llegar a más comunidades con mensajes claros y entretenidos.

Los amigos que amplían la historia

En 2023, la iniciativa dio un paso más con la publicación del micrositio Aprendamos con Eloísa, un espacio virtual que reúne juegos, guías, talleres y recursos interactivos para estudiantes, docentes y familias. Este portal se convirtió en el centro de la estrategia digital, ampliando el alcance del programa y fortaleciendo la pedagogía de la energía.

Las cifras del programa 2005-2025

sobre el trabajo que se requiere hacer para que llegue la energía a cada hogar, la cultura de seguridad y el cuidado ambiental.

Las cifras del programa 2005-2025

En el año 2020, con la llegada de la pandemia y el cierre de las escuelas, la educación rural en Colombia enfrentó uno de sus mayores desafíos: la inasistencia escolar en zonas rurales pasó del 4,8% al 30,1%, según datos del Ministerio de Educación y El Espectador. La falta de conectividad y recursos tecnológicos dejó a miles de niños y niñas sin acceso a clases virtuales, obligándolos a permanecer en casa sin herramientas para continuar su aprendizaje. En este contexto, los kits escolares tradicionales —como morrales y útiles básicos— perdieron relevancia, lo que nos llevó a replantear el propósito del programa. 

Este escenario crítico se convirtió en una oportunidad para evolucionar hacia una propuesta más sólida: acercar a los niños a la magia de la experimentación, el juego y la pregunta, más allá de entregar herramientas para el aula. Así nació la primera versión del Kit Educativo Eloísa Latorre, diseñado para promover la curiosidad científica y el aprendizaje activo, incluso en territorios sin conectividad. Incorporamos metodologías STEAM y universos temáticos que permitieran a los niños y niñas conectar sus emociones, reconocer a sus familias, interactuar con el entorno y fortalecer el respeto por el otro. El kit fue concebido como una invitación para explorar en familia, en un momento en que los hogares no sabían cómo acompañar el aprendizaje de los niños. Esta experiencia se convirtió en una excusa para aprender juntos, mejorar las relaciones familiares y manejar emociones en medio de la incertidumbre.

Lograr que los kits llegaran a los niños fue un reto enorme, porque ellos no estaban asistiendo a la escuela. Sin embargo, el esfuerzo valió la pena: el Programa sembró esperanza en comunidades rurales y conectó la educación con la innovación social. Una madre de familia de Anorí, Antioquia, lo relata en este podcast, donde comparte cómo Eloísa se convirtió en un puente para mantener viva la curiosidad y el aprendizaje en tiempos difíciles.

En 2022, tras la evolución del Programa impulsada por los aprendizajes de la pandemia, Aprendamos con Eloísa Latorre recibió el Premio Andesco a la Sostenibilidad en la categoría Entorno de Mercado. Este galardón destacó nuestro aporte al conocimiento sobre energía, medio ambiente y convivencia segura con la infraestructura eléctrica, beneficiando niños y niñas en 21 departamentos del país. Ganar este premio significó validar el camino recorrido y la transformación del programa: pasar de la entrega de kits escolares básicos a una propuesta educativa integral que promoviera inclusión, equidad y aprendizaje activo, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Fue un hito que reafirmó que Eloísa no solo educa, sino que construye confianza, genera valor social y proyecta un futuro sostenible para las comunidades.

El presente de “Aprendamos con Eloísa Latorre”

Hoy, Eloísa es mucho más que un kit educativo: es un ecosistema de experiencias diseñado para que niños y niñas exploren la energía como eje central de su aprendizaje, experimentación y creación. Su propósito es fomentar la innovación y la comprensión del entorno, conectando la tecnología con la innovación social y promoviendo una cultura de sostenibilidad desde edades tempranas.

El programa aborda las brechas educativas y tecnológicas presentes en comunidades rurales, conectando necesidades locales con desafíos globales. En el 2025 a través del Kit educativo Eloísa Latorre, estudiantes y maestros de 9 municipios piloto, identificaron problemas reales, propusieron soluciones y desarrollaron proyectos que integran ciencia, energía y biodiversidad. Este enfoque busca inspirar a una nueva generación de talentos que puedan aportar al país y al mundo, incluso en sectores estratégicos como el energético.

Cerrando brechas y proyectando el futuro

En 2025, Eloísa consolidó una red de aprendizaje que conectó a más de 28.000 estudiantes y 318 sedes educativas públicas, fortaleciendo la apropiación social del conocimiento y promoviendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, la Escuela Eloísa Latorre formó a 144 mediadores y talleristas, potenciando capacidades pedagógicas y asegurando que las metodologías activas —STEAM, pensamiento computacional y enfoque de género— lleguen a los territorios. Así mismo se conectó por primera vez con el programa de voluntariado corporativo de ISA, en el que participaron 38 en 4 instituciones educativas de los municipios de Sabaneta, Fredonia y en Jericó, Antioquia.

¿Y hacia dónde vamos?

Celebrando la creatividad de las comunidades educativas durante el Primer Encuentro Nacional de Saberes en Red: Aprendamos con Eloísa Latorre 2025. Este año de manera presencial, y como parte de la evolución del programa, en la sede de ISA en Medellín, Colombia, se reunieron líderes de diversas Instituciones Educativas de 3 de los 9 municipios piloto, junto con los equipos de los proyectos escolares más destacados, celebrando la creatividad de las comunidades educativas. Este año, las iniciativas centradas en agua, energía y biodiversidad demostraron cómo la educación puede ser un motor efectivo de transformación local.

En esta experiencia, el proyecto que se socializó por parte de nuestra institución tiene como nombre Huerta del Futuro, Separar, Reutilizar y Sembrar, en la cual se ha hecho un trabajo durante todo el año lectivo, con los estudiantes en apoyo con líderes de Eloísa La Torre, en la socialización y en la realización de actividades diversas con los estudiantes y padres de familias de la sede, con el objetivo de realizar actividades que sean amables con nuestro medio ambiente y la reutilización de materiales de reciclaje.

Fandier Sicachá Marrioquín

Coordinador Escuela Normal Superior Fabio Lozano Torrijos – Falan, Tolima

Hacia el futuro, el programa se proyecta como un referente nacional en educación para la sostenibilidad y la implementación del enfoque STEAM. Con iniciativas como el Encuentro Nacional de Saberes en Red, Eloísa seguirá ampliando su alcance, sumando aliados y generando experiencias que permitan a las comunidades educativas imaginar y construir futuros posibles.

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